Parque Nacional de Cabañeros
Un mundo entre montes
En
el Centro de la Península, a caballo entre las provincias de Toledo y Ciudad
Real se encuentra un pequeño laberinto de montes y valles. El propio Parque
Nacional de Cabañeros, es una pequeña zona dentro del conjunto de los Montes
de Toledo. Esta cordillera es una de las más antiguas de la península y
está formada por una compleja red se sierras de cuarcitas y pizarras que
alternan con valles sedimentarios espaciosos. Mezclados
en el paisaje podemos ver dos zonas claramente diferenciadas:
Las sierras:
no muy elevadas, donde dominan especies vegetales del monte mediterráneo:
jara pringosa, encina, brezos, tomillos, cantuesos, robles melojos, madroños...
Al poseer las sierras una dirección principal este-oeste se dan diferencias
climáticas entre sus laderas de exposición norte y sur. Con
esta variabilidad climática se explica, en gran parte, la variedad de ecosistemas
presentes en la región: desde robledales hasta encinares, sin olvidar algunas
especies de clima frío que llegaron a estas tierras en las glaciaciones
y han quedado aisladas en las zonas mas umbrías, así encontramos tejos,
acebos, alisos,... Como curiosidad geológica pueden ser destacadas las pedrizas,
grandes acumulaciones de piedra que dibujan peculiares costras grisáceas
entre el verde del monte.
Las rañas:
se trata del paisaje más recordado de Cabañeros, se encuentran pobladas
por pastizales con algunas encinas
diseminadas
que, por su similitud con las sabanas africanas, han dado a la zona el sobrenombre
del Sherengeti Español. Son valles amplios, casi sin pendiente, lo que hace
que el agua de lluvia tarde mucho tiempo en abandonarlos y se den condiciones
para que se instalen turberas, con todo un conjunto de especies y relaciones
ecológicas muy peculiares. Se trata de una zona abierta, donde es fácil
de avistar al ciervo o a algún grupo de buitres comiendo una carroña.
Pero, aunque se aprecien estas
dos unidades de forma independiente, nada más lejos de la realidad. Se trata
de dos
ecosistemas distintos pero relacionados por multitud de relaciones ecológicas.
Así, por ejemplo los ciervos que se esconden y pernoctan en el monte pueden
bajar a pastar en los valles a primera y última hora del día. En general
se puede decir que el monte favorece la ocultación de los animales y los
valles les aseguran una buena reserva de nutrientes (cereales, vides, dehesas...).
Este es uno de los motivos de la gran riqueza del Parque. Dentro de los
aspectos geológicos a destacar están las pizarras de el cambriano-ordovícico,
siendo esta zona uno de los principales yacimientos mundiales de fósiles
de esta época.
En
la ocupación humana encontramos otro de los aliados de la conservación de
la naturaleza del Parque. En el siglo XII la ciudad de Toledo compró las
tierras de la comarca de los Montes al rey Fernando III y esto motivó un
régimen de explotación controlado por la propia ciudad, con aprovechamientos
de leña y caza para la misma y escasas roturaciones para el cultivo. De
esta época datan las cabañas donde vivían los carboneros que hacían el carbón
que se exportaba a Toledo, de estas construcciones (tan frecuentes en otros
tiempos) han tomado su nombre la comarca: Cabañeros.
Este modelo de gestión ha pervivido
durante mucho tiempo y en la época actual ha llegado otro nuevo uso: las
fincas cinegéticas. Se trata de extensas fincas en manos de pocos propietarios
que se dedican a la cría en semilibertad de especies para caza mayor. Este
tipo de gestión del terreno ha promovido que el libre acceso a la zona fuera
muy restringido con lo cual la
presión humana sobre el medio ha sido muy baja. Todas estas condiciones
junto con la escasa población de la comarca han propiciado unas condiciones
óptimas para la conservación del medio natural. Pero todos estos factores
fueron un arma de doble filo cuando el Ministerio de Defensa propuso la
creación de un campo de tiro en la zona. Años mas tarde, gracias a los valores
naturales de la zona y a la presión de diversos grupos sociales, se logró
en un primer lugar la declaración de Parque Natural para la zona de Cabañeros
y en 19— Parque Nacional, desde entonces han sido varias las expansiones
del territorio protegido dada la riqueza de la zona.

Comunidad
Castilla-La Mancha
Provincias
Ciudad Real y Toledo
Superficie
39.000 Hectáreas Sólo 37,5 % propiedad pública
Longitud
4º 29' 14'' W
Latitud
39º 23' 47''
Fecha de creación
20 de noviembre de 1995
Paisajes
31000 hectáreas de monte (bosque y matorral)
8000 hectáreas de raña (dehesas y herbazales)
732,82 km de arroyos temporales
16,69 km de ríos permanentes
Mayor altutud: Rocigalgo (1448 m)
Menor altitud: Los Esmataos (620 m)
Clima
Precipitación anual
El Bullaque 522.9
Navas de Estena 768.5
Temperatura media anual
9 - 14 ºC
Temperatura más baja (diciembre)
-11,3 ºC
Temperatura más alta (agosto)
43 ºC