Echando la vista atrás...

A
la hora de abordar los inicios de la ocupación de la zona por el hombre
se evidencia una falta de documentación debido,
no tanto a la inexistencia de yacimientos, como a la falta de investigaciones
sistemáticas dirigidas al estudio de las etapas culturales más antiguas
del hombre. Los escasos
yacimientos paleolíticos conocidos nos
indican, por su distribución espacial y su ubicación, que las primeras comunidades
de cazadores-recolectores habitaron en las terrazas
de los cursos fluviales más importantes. En estas zonas, la captación
de recursos naturales determinó el establecimiento de componentes estacionales
al aire libre que, basados en una economía depredadora, existían en función
de las
posibilidades
cinegéticas y recolectoras que ofrecían estos ecosistemas. Los ríos ofrecían
también la materia prima necesaria para la fabricación de los útiles,
tallados en piedra, vinculados a ese modo de vida. A pesar de esta
escasez de yacimientos, no podemos afirmar que ésta zona estuviese sin ocupación
en tan largo periodo de tiempo, ya que a través de algunos vestigios de
los que se tienen noticias en la zona o a través de yacimientos
en zonas próximas podemos acercamos a lo que pudo ser ésta época
en la comarca. Nos referimos a los restos hayados en el término municipal
de Horcajo de los Montes, concretamente en: - Navalahiguera, Los Rasos,
Los Llanos, La Granjera y la Garganta. Y a los de Puebla de Don Rodrigo;
concretamente en: la carretera de Badajoz - Ciudad Real, Kms 182 y 167;
datados en el Paleolítico Inferior y Medio.
De estos escasos datos podemos decir que la población en ésta época debió
de ser muy escasa y muy diseminada por toda la Comarca no
existiendo ningún núcleo medianamente importante de ocupación. Se
ha conseguido datar un decaimiento generalizado de los poblamientos a
lo
largo
del Paleolítico medio e inferior que sin lugar a dudas se vio reflejado
en la Comarca hasta tal punto que sin muchas posibilidades de error se
podría llegar a decir que permaneció deshabitada. No se vuelven a
disponer de datos de ningún tipo que nos lleven a entender como fue el tipo
de vida en la zona hasta recoger los vagos escritos de los geógrafos e historiadores
latinos que incluyen ésta zona en los dominios del pueblo carpetano. La
ocupación romana de la Península no debió de incidir de manera importante
en ésta situación ya que no se tienen conocimiento de asentamiento en ésta
época, aunque la romanización fue un hecho
de tal magnitud que dejó sus huellas en lo
más profundo y recóndito de la Península, no escapándose la localidad a
la impronta dejada por éste largo proceso de culturización y
así encontramos restos de calzadas romanas que unía Merkiola a Toledo
( Metercosa), la cual del Espinazo del Can al Horcajo y el ramal que partiendo
de aquel por Bohonal y la Dehesa de Ahijón se unían con el camino de Castilla
a Andalucía. Apareciendo así unas líneas de comunicación que serían
el inicio y la apertura de comunicación de una zona que seguramente había
permanecido ajena a todo proceso de colonización anterior. A pesar
de las vías de acceso creadas no dejó de ser una zona de difícil asentamiento
por sus adversas condiciones y muy alejada de los núcleos más desarrollados
de la romanización lo que impidió de forma determinante que hayan aparecido
restos de la presencia humana en toda la comarca. La
ocupación musulmana apenas supuso cambios importantes en la zona
toda vez que por las características geográficas de la comarca permaneció
prácticamente sin población, siguió
siendo lugar esencialmente de paso, aunque en ésta época más transitado
ya que Córdoba pasó a ser la capital de la España musulmana y Toledo la
capital de la marca media por la intensa comunicación entre ambas en época
de paz, o por los continuos enfrentamientos entre ellas, el camino entre
ambas fué continuo bien por Calatrava o por el camino del Puerto del Milagro
( Retuerta del Bullaque ), como alternativa de comunicación. Tras
la conquista de Toledo, por el rey Alfonso VI en el año 1.085, se inicia
el proceso de repoblación de la comarca. Hay una primera fase de
conquista militar y tibia repoblación que se inicia en ésta fecha y se
interrumpe en 1.195 tras la derrota de Alfonso VIII en Alarcos. La
segunda fase repobladora y ya definitiva se inicia tras la batalla de Córdoba
en 1.248.